La lesión de Iker Casillas en el partido homenaje a Puskas del pasado domingo ha encendido algunas alarmas en el seno del Real Madrid. Su contractura muscular en el muslo izquierdo, a dos semanas del debut del conjunto blanco en Liga ante el Cádiz, ha anticipado un problema que se puede repetir a lo largo de la temporada. La presencia de Iker bajo los palos ha sido vital para el equipo desde que se asentó en la titularidad y suplir su presencia bajo los palos se antoja una tarea complicada para cualquier guardameta del mundo que se precie.